Cochamó, la joya natural por descubrir.

Un mundo de ríos de aguas color turquesa que se incrustan en la geografía como las raíces de un árbol, desperdigándose por una geografía plagada de montañas por valles soñados, muchos de ellos casi inexplorados.
Con una superficie de cerca de 4.000 hectáreas, a solo dos horas de una capital regional, la comuna de Cochamó se convierte en una de las que registra una de las mayores tasa de crecimiento en el número de visitantes año a año, y el fenómeno responde a la variedad natural de su entorno y a una potencia especial, que radica en su increíble variedad de oferta: desde bellas costas encastradas en el Seno del Reloncavi, a montañas de granito fantásticas, meca de escaladores de todo el orbe, y que le han valido al sector el apelativo del “Yosemite chileno”, parque nacional de los Estados Unidos de una superficie casi igual a la comuna chilena. Pero hay mucho más, cientos de valles perdidos, ríos de aguas prístinas, desde los más pequeños arroyos de montaña que nacen del derretimiento glaciar, hasta portentosos ríos como el fantástico Puelo que potente cruza la comuna de cordillera a mar.
Cochamó permite escalar y navegar en el mar, permite recorrer la profundidad de los valles montañeses de los andes o esquiar mirando el mar, desde las laderas nevadas del volcán Yates.

Alerces milenarios en el valle del Cochamó

Cochamó, el paraíso en peligro. Alerces milenarios en el valle del Cochamó

La geografía encierra también tesoros biológicos únicos, albergando decenas de especies de fauna muchas de ellas en serio peligro. Pumas, cóndores, huemules, zorros, pudúes, huillines, ranitas de Darwin, etc. Un paraíso para los observadores de fauna. La flora a su vez potente sostiene la potencia de la vida y nos enseña humildad con gigantescos alerces milenarios dominando bosques llenos de vida, donde pareciera haber brotado la vida primigenia alguna vez. Gigantes verdes junto a pequeños árboles de unos pocos centímetros, empezando el recorrido. Te encuentras a ti mismo, te sientes modesto, guardas instintivamente silencio. Admiras.
Beber del agua del río que tienes a tus pies es algo que puedes hacer en Cochamó, pero no sabemos si esa pristinidad durará para siempre. El hombre “avanza”, y presiona el bosque, presiona a sus habitantes silenciosos, sin palabras humanas, y nos importa.
Debemos evitar que esa presión se materialice en proyectos hidroeléctricos, forestales o de otro tipo, que vengan a extraer la riqueza de la zona, a destruir para siempre su ventaja comparativa económica -la escasa pristinidad que desaparece aceleradamente en todo el mundo-, a tomar el futuro de la gente que habita semejante comuna llena de encantos, y lo transforme en ingresos económicos para grupos reducidos de empresarios con pocos escrúpulos. Y es que no se destruye un paraíso.TaguaTagua 78
Mencionado Yosemite, el parque nacional, cabe decir que lo visitan más de tres millones de personas al año, las que generan una inmensa cantidad de ingresos.
Creemos que Cochamó, con una riqueza paisajística muy similar, puede tomarlo de ejemplo, corregir su camino hacia el desarrollo, y potenciar a la comuna entera como un destino natural, donde la pristinidad y el cuidado por el entorno sean la bandera de desarrollo para toda la comunidad, desde el arriero que sube al expedicionario, hasta el habitante del pueblo que lo aloja a su llegada.
Honrarían la tierra de sus ancestros, protegerían la inconmensurable belleza de sus tierras, su valor, su forma de vida, la de sus hijos, los que seguramente se sienten orgullosos de llevar su boina gaucha, al estilo patogónico.
Cochamó es el inicio de la Patagonia, de una fisonomía de la belleza, de un entorno natural, de una riqueza escasa que empapa al sur de Chile, territorio único en el mundo, que estamos obligados a cuidar.
Y es que la belleza obliga, y no pudimos dejar de actuar.

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Andres Amengual Andres Amengual, fotografo en la Patagonia chilena. Inmerso en un conjunto de mundos ocultos, de parajes fantasticos, y rodeado de la belleza natural que debemos proteger. No se protege lo que no se valora, ni se valora lo que no se conoce, lo que no se ha visto. Abre los ojos, y juzga tu mismo. Engarzado con Cochamó, con el valle del Puelo, hasta el fin.

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Artista | Fotografo
Andres Amengual, fotografo en la Patagonia chilena. Inmerso en un conjunto de mundos ocultos, de parajes fantasticos, y rodeado de la belleza natural que debemos proteger. No se protege lo que no se valora, ni se valora lo que no se conoce, lo que no se ha visto. Abre los ojos, y juzga tu mismo. Engarzado con Cochamó, con el valle del Puelo, hasta el fin.
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